Cómo contratar un buen seguro

En múltiples ocasiones nos encontramos en la necesidad de contratar un seguro y quizá la primera pregunta que se nos viene a la cabeza es ¿cómo contratar un seguro barato? o ya directamente enfocada al seguro que estamos buscando: ¿cómo contratar un seguro de coche?, ¿cómo contratar un seguro para el piso?, ¿cómo contratar un seguro para…?

Pero, probablemente, no estamos focalizando bien la pregunta. No todos los seguros son iguales, ni las compañías o agencias, como tampoco son iguales los seguros, ni uno es mejor que otro porque sí. Entonces, ¿cuál es la pregunta que debo formularme?
Lo veremos muy fácilmente con un sencillo ejemplo. Si necesito un bolígrafo para escribir, me servirán muchos de los que puedo encontrar en el mercado, aunque, incluso, puedo encontrar algunos que ni escriben. Pero si necesito un bolígrafo para escribir con tinta roja, todos los que sean de otro color no me sirven por muy bien que pinten.
Lo mismo ocurre con los seguros. Actualmente, el mercado asegurador está lleno de productos. Y la publicidad, sea de marca o de comparativa, se encarga de garantizarnos que el producto que ofrecen es el mejor, pero… ¿por qué es el mejor?, ¿para qué es el mejor? y, finalmente, y no menos importante, ¿para quién es mejor?

 

¿Cómo contrato un buen seguro?

Para responder adecuadamente a esta pregunta necesitamos evaluar cuatro aspectos fundamentales:
-Riesgo a asegurar: ¿qué es lo que tengo que asegurar? ¿Cuál es el riesgo que debo cubrir?
-Cobertura: ¿qué necesito que tenga cobertura? ¿Una sola cosa, cuarenta, con toda clase de excepciones?
-Servicio: ¿qué puedo hacer si tengo dudas o consultar? ¿Qué pasa si tengo que tramitar un expediente? ¿Qué servicio posventa me voy a encontrar?
-Precio: ¿cuánto me va a costar el seguro?
Ojo que no es casualidad que hayamos dejado el apartado del precio para el final. Ya veréis por qué. ¡Os gustará! Pero, antes, vamos a entrar de los detalles de cada uno de esos cuatro aspectos a tener en cuenta.

 

Riesgo a asegurar

¿Qué quiero asegurar? y ¿por qué? Esta es quizá la pregunta más fácil de contestar.
Quiero un seguro de coche porque es obligatorio, quiero un seguro de coche por si me lo roban, quiero un seguro de piso por la hipoteca, quiero un seguro del piso por si pasa algo, quiero un seguro de vida por el préstamo pendiente, quiero un seguro de vida para los estudios de mis hijos…

El riesgo que quiero asegurar es mi piso en Barcelona, es un piso entre plantas, con parking y trastero de 60 m2 y 10 metros de terraza, es mi piso principal, el lugar donde resido. La construcción de la finca es del año 1975 y la última reforma de la vivienda, en la cocina, ha sido en 2012. Tengo los típicos muebles, algunos de Ikea, otros a medida, los electrodomésticos habituales -la vitrocerámica es nueva-, dos televisores, el ordenador, la bici…
Toda esa descripción anterior las compañías de seguros la suelen traducir como suma asegurada, es decir, que és, cuánto cuesta todo: 72.000 € la reposición de las paredes, 26.000 € el mobiliario, ajuar y electrodomésticos, y 2.000 € en objetos especiales = 100.000 €

Así suele ser como las compañías aseguradoras interpretan nuestro ¿qué quiero asegurar?

 

Coberturas

Las coberturas son la llave del éxito. Unas buenas coberturas en nuestro seguro es equivalente a menos problemas.
No vamos a entrar aquí en hacer una explicación exhaustiva de lo que cubre cada póliza y lo que no cubre, pero sí os voy a dar unas claves para que podáis diferenciar cuándo tenemos buenas o malas coberturas.

Seguimos con el ejemplo del seguro para el mismo piso en Barcelona que hemos descrito antes. Podemos encontrarnos dos ofertas tipo:
-En una oferta de seguro de piso nos dicen que nos aseguran el continente (las paredes) por valor de 72.000 € y el contenido (todo lo de dentro) por valor de 28.000 €, cifras que coinciden con la suma asegura que hemos citado antes.
-En la otra oferta nos dicen que nos aseguran el continente al 100% / incluido / ilimitado y en el contenido pone 100% / incluido.

A simple vista pueden parecer lo mismo. Por tanto, resulta fácil pensar: “me quedo con la más económica”.

¿Dónde está la trampa? Si en la oferta que nos hacen por nuestro seguro no se especifican los capitales que aseguramos, la suma asegurada, encontraremos en alguna de las páginas de la oferta las palabras mágicas: “límite por siniestro”.
El límite por siniestro tiene que ser igual a la suma asegurada. Si es inferior, lo que estamos contratando no nos servirá cuando pase algo serio.
Si contratamos la oferta que nos asegura el continente y el contenido al 100%, pero el límite por siniestro es de 80.000 €, si ocurre un incendio (toco madera), se quema la comunidad y hay que reconstruir el piso, la compañía me abona 80.000 € del siniestro… ¿dónde quedan los 20.000 € que me harán falta para completar el pago al constructor para recuperar mi piso? ¿O para poner los muebles y electrodomésticos que tenía y que necesito para vivir en mi casa?
Los seguros pueden ser muy parecidos unos a otros, pero no hay dos iguales.

 

Servicio y tramitación

Decíamos que las coberturas son el éxito de un buen seguro. Pues, bien, la tramitación o el servicio posventa es la caja donde se guarda ese buen seguro y hace que no se estropee.
Cuando ocurre un siniestro, tener la mejor póliza del mundo guardada en un cajón de un armario no sirve para nada.
Tiene que haber un equipo detrás de esa póliza: para enviar un perito, un abogado, un reparador de urgencia, un taxi, una grúa… todo tiene que estar bien coordinado, de manera rápida y eficaz.
Volvemos a nuestro piso de referencia de los ejemplos anteriores. Si perdemos las llaves y no podemos entrar en nuestro piso a las 3 de la mañana, es bueno saber que hay alguien las 24 horas del día esperando tu llamada para darte una solución.
Si hay un escape de agua, tendrá que venir un fontanero para que lo repare y un perito para que valore los daños, los nuestros y los que hayamos podido causar a otros.
¿Y qué pasa en los siniestros grandes? Un incendio en toda la comunidad supone gestionar 20 vecinos con, quizá, 20 seguros y compañías diferentes, peritos particulares, peritos de la comunidad, abogados para reclamaciones, gestionar hoteles y alojamiento…
Se necesita un equipo bien estructurado detrás de estas situaciones, detrás de tu problema, para poder dar soluciones eficaces y diligentemente.
-Los portales de venta online centran su esfuerzo en llegar al máximo número posible de clientes.
-Los cuñados que venden seguros van muy bien porque los conoces de toda la vida pero cuando pasa algo gordo ni te coge el teléfono.
-Los bancos te regalaron una vajilla completa cuando aceptaste la oferta, pero la persona a la que llamas hoy al 902 es distinta a la que le explicaste todo ayer.

Necesitas alguien que medie por tus seguros siempre, no solo el día en que lo contratas.

 

Precio

Por nuestra experiencia, socialmente hay la percepción de que los seguros son caros. Y eso hace que todo lo que oferta como “barato” o “low cost” parezca ser mejor. Porque si el precio es bueno, lo demás también… Puede que sí y puede que no. Pero, por lo general, suele ser que no.

Vamos a poner otro ejemplo: Miramos por internet y buscamos coches. Buscaremos de segunda mano y buscaremos un coche que no sea muy antiguo y que nos sirva para ir cada día al trabajo, en este caso… un Ford Fiesta, sin ir más lejos, de poca cilindrada y poca potencia, que no consuma mucho…
Miramos en cualquier buscador y filtramos para obtener ofertas para este vehículo. Lo normal es que encontremos precios muy parecidos dentro de una misma gama. El que cuesta 450 € menos que la media tiene muchos kilómetros y dentro de poco nos tocará una revisión de 800 €. Mala compra a la vista.

Por otro lado, tenemos el que cuesta 1000 € más que la media y vemos que tiene un montón de extras, aquí valoramos si es buena o mala compra y si esos extras justifican ese precio.
Ya lo tenemos claro.Nos quedamos con el coche que vale 600 € cuando todos los demás valen 3500€. Sin hacer nada más, cierro internet, llamo y compro. Por ese precio, vaya suerte, ¿no?

Si hemos escogido el coche de 600 €, nadie nos dirá que no hemos comprado un Ford Fiesta. Pero cuando descubrimos que el coche es un siniestro total y solo sirve para piezas… Vaya, que nos damos cuenta que no sirve para nada, queríamos ir a trabajar cada día con él y eso no va a ser posible ni empujando.

Con este ejemplo, aunque pueda parecer cómico, quiero trasladaros que no todos los seguros sirven para lo mismo. Hay que saber escoger bien, dejarse asesorar y no solo mirar la cartera. Porque un seguro que no cubre nada y cuesta muy poco es el mejor seguro cuando no pasa nada. Pero cuando pasa algo, un buen seguro no se mide por el precio.

Como anécdota y para acabar, cuando busqueis precios de seguros y ofertas, fijaos bien cuánto tiempo tardan en mostrar el precio. Si la búsqueda es por internet, incluso antes de poner ningun dato, ya sabes el precio: ¡Tu seguro de moto por 99 €! ¡¡¡Increible!!!.

O la oferta que te hace el comercial del banco que, antes de llegar a la página 2, ya sabes lo que cuesta y sabes que es menos de lo que pagas (porque saben cuánto pagas), pero no te ha comentado nada de las coberturas.

No se lo deseo a nadie, no, faltaría más, pero… cuando tengáis que usar el seguro, por una rotura de tubería de agua en casa, un incendio en la comunidad, un accidente con el coche, tramitar un expediente en una póliza de salud o cobrar la póliza de vida de un familiar… lo último que me preguntaréis será ¿cuánto pagué o cuánto costó el seguro? y lo primero que me preguntaréis será: ¿esto me lo cubre?, ¿cómo lo tramito? ¿te encargas tú del seguimiento?

 

Mi respuesta siempre es: tranquilo, tienes un buen seguro, yo me encargo.

 

 

By | 2017-05-05T13:27:49+00:00 Mayo 4th, 2017|Seguros Perez Prieto|Comentarios desactivados en Cómo contratar un buen seguro

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